El porqué de las frases hechas I resultará un necesario y leal avisador de que estamos ante un cliché o lugar común del lenguaje con todo su peligro de no significatividad, de pereza o impotencia del decir, e incluso de mendacidad…, y entonces debemos detener ahí nuestra lengua, o nuestra pluma, o nuestra escucha y nuestra lectura, para rechazarlo, porque es ruido y apariencia solamente.